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Hoy, sin foto

Señores, me gustan los toros. Ya lo se, a unos les parecerá muy bien y a otros muy mal, pero como soy mayor hay cosas que no discuto: A mí, me gustan. Y no pretendo que sea algo lógico ni racional; son tripas, simplemente disfruto. Esto debe ser como la fe, se puede racionalizar, pero finalmente por más que te tortures con explicaciones, o la tienes o no la tienes.

Pues bien, dentro de esta extraña pasión, para mí existen “hitos” que espero y repito cada año, conjuntamente con el primer partido de liga, la lotería de Navidad en la radio, la procesión del Carmen, el paso de la Legión el día de las Fuerzas Armadas o en este caso, los encierros de Pamplona.

Cada mañana de San Fermín me organizo para poder ver el encierro en directo, sea poniendo el despertador aunque no me tenga que levantar, sea organizando la mañana para que me de tiempo con calma a ver el proceso previo, el encierro y las posteriores repeticiones.

En mi caso la emoción del encierro es indirectamente proporcional al número de heridos, payasos vestidos de todo tipo de gilipolleces, muchedumbres que imposibilitan las carreras, turistas que quieren hacerse una foto con un toro o como este año, muertes en directo.

Pero lejos de comentar o juzgar el porqué ha muerto gente este año o cualquier otro, que esto nos puede dar para otro post que acabaría en lugares comunes; me ha impresionado terriblemente la falta de dignidad, de ética, ya no se ni como describirlo, generalizada:

¿Qué hacía la foto de este pobre chico en la portada de todos los periódicos?

¿Qué tiene de información un primer plano de un moribundo descerrajado por un toro?

¿Dónde quedó el respeto? ¿Es la muerte en directo un espectáculo de masas?

Quisiera ponerme en la piel de los protagonistas:

– La víctima

Voluntariamente acudió al encierro, conocedor de los riesgos los asumió con mala suerte porque la parca ya había señalado el día como suyo. ¿Le hubiese gustado verse en la portada de casi toda la prensa nacional muriendo? ¿Son suyos los derechos de copyright?

– La familia

Tu hijo ha muerto. De un momento para otro. En una fiesta. A las 7:55 en un SMS te decía que estaba ya calentando ¿Quieres ver como agoniza, grabar para siempre en tu memoria su cuerpo roto con su cara aún consciente de lo que está pasando?

– El lector

Quizás compraste tu periódico de todos los días sin siquiera saber si la foto era el producto de una bomba iraquí más o de un chaval de Alcalá muriendo. Por terrible que parezca y aunque el resultado es el mismo, no tiene el mismo impacto, por eso no nos ponen todos los días los cuerpos de la guerra agonizando. ¿Te cabreaste pensando en el daño que provocaba la foto o seguiste leyendo sin pensar? ¿Te has sentido informado alguna vez viendo los pantalones meados de los ahorcados?

– El editor

O quien carajo decida la foto de portada. Tenías x fotos, y elegiste sin duda la más impactante. ¿Para qué? ¿Cuál era el objetivo? Por supuesto la movilización de conciencias no cuenta por poco creíble. ¿Vendiste más ejemplares ese día? Lo dudo, porque las televisiones también se dedicaron a repetir la jugada todo el día anterior. ¿Qué has conseguido llenando la portada de sangre? ¿Dónde está la noticia?

Yo sólo puedo recordar la cogida de unas horas más tarde, en este caso sin muertos. El toro desnuda a una persona con la que se había encelado después de zarandearlo como un muñeco una y otra vez. El hombre sabía que se moría y ¿sabéis que hacía en ese último minuto? Taparse los genitales. Taparse las vergüenzas hasta en el momento de la muerte.

¿Sociedad civil?

Ultimamente tengo pesadillas recurrentes sobre la mediocridad endémica de España.
Intento explicarme una y otra vez porqué un país con tipos individualmente tan brillantes, no consigue convertirse en una sociedad con cierto calado en cualquier sentido, sea moral, ético , creativo, tecnológico, e incluso político. Pero mi mayor congoja está en el hecho evidente de que no existiendo ni siquiera derechos fundamentales garantizados, aquí, no se mueve nadie.

Conteste Ud. a este test (si /no)
*(no se acepta no saber o no contestar, esto es mi club y las normas dicen que hay que mojarse)

– ¿Está garantizada la justicia en España?
-¿Está garantizado el derecho a la educación en igualdad de condiciones para todos los ciudadanos?
– ¿Está garantizada la vivienda, o el trabajo!?
– ¿Está garantizada la asistencia sanitaria (entiéndase en tiempo y forma)?
– ¿Está Ud. seguro de que su Ayuntamiento (por ejemplo) no se lo lleva crudo?
– ¿Los sindicatos defienden los derechos de los trabajadores?
– ¿Tiene Ud. la seguridad de que paga impuestos para que sean dedicados a fines “adecuados”?
– ¿Llegará Ud. a cobrar la pensión que está pagando?

8 a 4 síes: O también se lo está llevando crudo o debe hacérselo mirar cuanto antes.
3/2 síes: Lea más el periódico por favor. Y que no sea siempre el mismo. Mejor, lea al menos 2 periódicos, a continuación visite un hospital público y otro privado, y si tiene a sus hijos en un colegio público pregúnteles por la capital de Francia.
1 “sí”: Tiene mucha suerte en la vida y por lo tanto le llevan hasta la compra a su casa de Sotogrande/ o la misa diaria está empezando a hacerle ver el “bien” donde no existe/ Tiene 51 años y lo van a prejubilar mañana por lo que ha contestado “sí” a lo de “cobrará la pensión”.

Para el resto: ¿Qué coño hacemos en casa cabreados? y callados…

En todos los países del mundo, cuando a la sociedad civil se la pasan por el forro de sus derechos, la gente sale a la calle.
¿Qué nos está pasando?
Aquí nos la meten por aquello que nos quede libre cada mañana, nos sonríen diciendo que es por el bien general, por el buen rollito, y encima, si gritas porque te duele, te acusan de cosas como fascista, retrógrado, que quieres dilapidar la modernidad, que tu negatividad es la que hunde al país…
Y yo me pregunto dónde están los hombres de Estado. Aparte de muertos o terriblemente enfermos.

Recuerdo una vez a una mujer que al ser abandonada por su marido para irse con una amante, lo único que dijo fue “que le daba vergüenza que otra supiese con lo poco que se había conformado”.

Recuerdo también como una persona muy cercana al ver como el PSOE volvía a ganar las elecciones lo único que dijo fue “tengo mucha suerte y mi vida ya no va a cambiar, pero voy a sufrir mucho por las penurias que van a pasar los que los han votado”.

Esto es como lo de si puedes, pagarás educación privada, sanidad privada, justicia comprable, amistades que te amparen…en mi caso, tengo que acumular lo suficiente para pagarme la residencia en cualquier sitio del primer mundo. Me aburre profundamente España, cada día más.
Hay países en los que la gente no sabe que tiene derechos, no sabe que la dignidad en sí misma es un derecho. Hay países que son en sí mismos derechos de sus ciudadanos. Y hay países (en realidad como este sólo conozco quizás a Italia) en donde al desarrollo se le supone un conocimiento de derecho, que en realidad, no existe.

¿Quién decidió eliminar a la sociedad civil? ¿Dónde empezó todo?

Los que tengan mi edad recordarán que incluso al final de la dictadura existían las asociaciones de vecinos, que incluso ya en democracia se movilizaron contra unos impuestos urbanos. Lo que podía ser un conato de organización horizontal, independiente de ideologías, esto es, el ciudadano por el ciudadano pactando grandes conceptos; desapareció en pro de los partidos políticos. Y desde entonces hasta hoy, no han existido movimientos ciudadanos de ningún tipo.
Todos recordamos movimientos increibles tipo las manifestaciones a raíz de la muerte de Miguel Angel Blanco y hemos oído repetidamente “movilización de conciencias” y frasecitas por el estilo, pero el germen del problema no ha cambiado de manos hasta hace 3 meses! Hipocresía.
¿Y pantomimas tipo el Movimiento del Prestige? Si no hubo movimiento, ni organización, ni movilización…sólo marineros desesperados y tipos con buena intención que se intoxicaron con unas consecuencias que sólo el tiempo nos contará, para gestionar unos residuos que mejor no saber donde acabaron.
Y poco más.

¿Dónde estamos todos ahora? ¿Qué hace la gente en Andalucía calladita con un 25% de paro? ¿Cuánta gente no pagará la luz ante la nueva subida? ¿Cómo vamos a escolarizar en Septiembre a todos los españolitos que ya no pueden pagarse el colegio privado? ¿Va aguantar la sanidad pública la caida catastrófica de abonados a sociedades médicas privadas? De los juzgados ni hablo. Ni de las inyecciones de pasta para las PYMES que nunca fueron diseñadas para ser repartidas. Ni de la deuda que no pagarán ni mis nietos en la que nos han sumergido.

Lo dicho, ante la inexistencia de una sociedad civil, a mí que me borren. Ahora sólo me falta juntar la pasta para pagarme la huída.

Tengo la inmensa suerte de poder evitar que mis hijos estudien en el sistema educativo Español. Y cada día me reafirmo en mi decisión, en su momento muy arriesgada.

Hablando esta tarde con la profesora que me enseña a nadar sin romperme el cuello, después de casi cuarenta años de destrozarme haciendo deporte, me comenta que por las mañanas enseña matemáticas en un curso de secundaria. Hasta ahí todo es normal, pues no espero que la gente viva de dar clases de natación a madres de familia; lo que ya no es tan normal es que lo haga ella, profesional de la natación y licenciada en algo así como Nutrición (me pierdo en las titulaciones modernas, sorry).
Como la cosa me parecía cuando menos curiosa, profundizaba yo en tan extraña situación cuando ella me aclara que en realidad “da clases al curso de dificultades intermedias”…¿umm? ¿dificultades intermedias? (no recuerdo la palabra técnica concreta, ¡que la hay!)
Me explica: Dícese de “dificultades intermedias” a aquellos alumnos que son separados del grupo de “normales” para recibir clases más personales, dado su retraso académico con respecto a la media.
Y continua explicando: No son los peores, los peores son los del grupo de “dificultades severas” (también una palabra técnica concreta). Y como yo entiendo: Restos de tienta.

En otras palabras, tenemos un grupo de 25 alumnos de matemáticas preadolescentes. Coja Ud. a los que sean menos que mediocres, en mi época a los de 3, 5 a 4 y se los lleva a otro aula con mi profesora de natación nutrióloga. Me quedan 19. Coja Ud. a los que son carne de cañón y también se los lleva con otro profesor a otra clase. Me quedan 15. Estos son los “normales”, vamos, los que van a clase como todo el mundo. Y estoy siendo generosa. Si aplicase los ratios del famoso informe europeo, me quedan 3!

Total que para una clase de 25 alumnos, necesito por asignatura 3 aulas y 3 profesores difentes, con el objetivo de intentar solucionar la ineficiencia del sistema que los ha llevado al fracaso separándolos por castas: casos perdidos, malos y normales… y la pregunta es ¿dónde están los buenos?
– “No hay”
– “¿Perdón?”
– “No hay. Creo que no hay ninguno en el colegio”

Entonces, ¿tengo un sistema fracasado, al que tengo que parchear sin que con ello haya mejorado la situación en años y además con el objetivo de crear “medias” de mediocridad y sin premiar a los buenos?

Es nuestra obligación apoyar a la gente con dificultades, en horario extra, pero separar a los “malos” en apartheid y no darles referentes de lo que es correcto, no me parece más que nazismo puro. Es la eliminación de horizontes, la etiquetación entre el propio grupo,…y los que están en el grupo “resto de tienta” en 3 asignaturas, ¿a qúe pueden aspirar? ¿dónde están los referentes de éxito para ellos?
Por otra parte, ¿se debe dedicar el 66% de los presupuestos a los malos resultados? ¿y los buenos que podrían ser excelentes con un ritmo mayor? ¿O es que es mejor que nadie destaque así somos todos “normales”?

¿No estaría mejor pensar en repartir recursos y dedicar 3 profesores a una misma clase única? 1 profesor y 2 personas de apoyo, ayudando, observando, trabajando con la gente en el aula.

Una clase es un mundo: el listo, el pelota, el malo listo, el bueno tonto, el depresivo, el tímido, el marica, el ligón, el golfo, el que no existe, el genio callado, el mediocre que será presidente, el fracasado que será un buen pintor, la fea reina de belleza, el gordo futuro flaco,…y uno debe enfrentarse a eso, aprender a convivir, a respetar y sobre todo a entender que habrá cosas en las que será bueno, en otras malo y en la mayoría, a aceptar que no será nada destacable.

Pues no, el cambiante sistema Español prefiere grupos de amigos restos de tienta, que se reproduzcan entre ellos si es posible, grupos de “quizás llegues a ser normal” y por fin el objetivo: “ya soy uno más”.
Terrible.

Una vez una profesora me dijo que lo que más se aprende en el colegio, no está en los libros, y aunque entonces no lo entendí, ahora le tengo que dar la razón.
Al colegio uno va a educarse en el más amplio sentido de la palabra. El colegio amuebla cabezas, forma gente. Y para ello, hay que convivir con el éxito y también con el fracaso. Hay que comprender y respetar la situación de los otros. Hay que aplaudir al que se esfuerza desde la incapacidad y también al que nació brillante. Y hay que entender que en cualquier momento uno puede ser protagonista de esos roles. Finalmente hay que madurar.
¿Pero como madurar en el paraíso de la mediocridad y la casta para fracasados?

Una vez más, me pongo a currar ya mismo, que me entran escalofríos pensando en no poder pagar la educación NO incluida en el sistema educativo Español de mis hijos…Terrible poder escapar sólo si puedes pagarlo ¿no?

Viva la igualdad de oportunidades! Aquí está la España del progreso.
Cualquier día me vuelvo facha.

A veces no se muy bien si recuerdo o deseo. A veces, la vida es un bucle, un espacio en donde pasados, presentes y futuros se confunden.

Tengo por costumbre hablar mucho, pero mucho, de lo que quiero hablar y hablo nada, pero absolutamente nada de mí misma. Soy un personaje simpático, con genio y mala leche, que no tiene graves problemas más allá de su salud, lista, una “tía rápida”, que se “mueve bien” y con mucha energía. He aquí el personaje oficial.
A veces me pregunto como es posible que la gente que tengo a mi alrededor se crea que “ya está”, que esa soy yo. Yo no me lo creería!
¿Estaré rodeada de caballeros británicos, con una educación tan profundamente opaca con la intimidad ajena, que me “dejan hacer” con generosidad? Quizás es comodidad. Quizás conocen la verdad. No lo se.
¿Seremos todos nuestro secreto mejor guardado?
Supongo que sí y supongo que todos tenemos alguna cuenta pendiente con el presente o con el pasado, un grave error inconfesable, una mentira, una pasión inolvidable…algo que sabemos que de aparecer, pondría en peligro de una u otra forma, aquello que hemos construido.
¿Hasta donde es justo olvidar? ¿No son esas experiencias y por lo tanto sus recuerdos, las que nos hacen personas?
Yo creo que la capacidad de disfrutar es directamente proporcional a la de sufrir y sin esa rara especie de equilibrio no equilibrado, se hace imposible la pasión. Y no tengo ni idea de como se debe vivir sin pasión, pero debe ser un verdadero coñazo. Por otra parte la vida así es tan rica como complicada, tan simple como enrevesada.

A veces, la vida es como un “8”, que parece que ya ha dado la vuelta y derrepente, vuelve a empezar. Quizás un 8 es como un dedo en una espalda, que baja hasta que vuelve a empezar una y otra vez en la nuca. Quizás la vida es tu espalda.

A mí las crisis no me inspiran nada, nada.

Me cuesta mucho menos ver la realidad llena de esperpentos en los momentos en los que todos están felizmente engañados con su momento de prosperidad. Pero hacer caricaturas ahora mismo, sería terriblemente cruel.
A mí me divierte imaginar padres puteros en las postales de familia todos vestidos de blanco, me gustan las catequistas salidas, los directores financieros ladrones, los parvulitos cabrones, la falta de ahorro en la riqueza. No se como definirlo, porque la vida es canalla en mi universo cuando la tristeza está en las segundas capas y ahora mismo el panorama para los alegres ciudadanos del despilfarro, está muy muy chungo.
Ha llegado el lobo!
Felices compradores de bolsos de marca a crédito, compradores del sueño del pelotazo en un piso con cincuenta años de hipoteca, recién licenciados de 40 mil euros al año, arrogantes de dos días de éxito y ninguno de esfuerzo…uff, esos nietos de la postguerra reconvertidos en consumidores, que se han pasado estos años dejando a sus abuelos cobrando una mierda de pensión, mientras miraban para otro lado. Todos calladitos. A los viejos y a los pobres, ni mirarlos. No existían.
Pues los abuelos que ya se habían ido a la mierda, ahora más. Y los nietos, a currar lo que vale la pasta, el que tenga curro y el que no lo tenga, a casa del abuelo, a vivir de la pensión que no defendió como debía.
Y yo me pregunto, ¿Dónde está el cementerio de las necesidades adquiridas? ¿Y ahora qué?

En medio de esta vorágine de vuelta a la realidad, la vida se vulgariza en lo material y espero, crecerá en lo espiritual. Una lástima tener que llegar a este punto para ver cambios en las actitudes. Insisto: espero.
La otra opción es que nos acuchillemos por las calles.

Pues en medio de la tormenta los fabricantes de hamburguesas a 1 euro se están forrando. Por otra parte la forma más limpia de tener controlado el terrible aumento de la población! Y todo el mundo tirando precios, y ¿ Cómo hace uno para bajar el precio de unos productos que hemos estado comprando al 500% de su valor real? Esto es, sin llamarnos gilipollas a gritos. Pues nada, la solaridad de las marcas blancas!
“Te entedemos oh amigo, y por eso vamos a fabricar la misma mierda, la vamos a empaquetar en una caja más barata, le vamos a quitar el marketing, la mitad de intermediarios y fontaneros; nosotros seguimos ganando lo mismo. La cadena de ladrones y trabajadores que se joda y Usted querido amigo, encantado con el nuevo precio y nuestra actitud solidaria, pues corriendo de nuevo al centro comercial”
Bienvenidos a su nuevo mundo en low cost!
En donde los de siempre se siguen forrando, los de abajo comprando y a los que les pille en el medio…pues reconversión. Y pensión del abuelo.

Si llegas a una de esas grandes cadenas (no a un pequeño comercio en liquidación!) que se han zampado a los negocios tradicionales, y donde el año pasado ponía 50€, ahora pone 30 y además llegado Enero hacen una rebaja del 50%:
¿Sentirás mucha lástima por el pobre imperio textil que debe perder pasta o se te quedará una cara de soplagaitas que te durará hasta Marzo?

Para bien o para mal, esto es el final de una etapa que duró unos 60 años y que explotó finalmente por la codicia de todos, los últimos 15. El mundo de las empresas llenas de assistants de controller del area manager de los EMEA process of quality para España, de empresas perdiendo pasta que contratan a 4 mil empleados ya continuación salen a bolsa!, de tomates a 8 euros el quilo, de pisos en Carabanchel a 80 millones de pelas…todos subidos a un tiovivo que no para, pero por tiovivo, tampoco avanza. Y venga brindis mientras suene la música!

En fin, ahora de verdad siento mucha curiosidad por ver como nos lo vamos a reinventar o mejor dicho, por ver como nos lo van a vestir para volvérnoslo a vender.

En cualquier caso, y como prueba de que las cosas en su esencia tampoco cambian tanto, un escrito de 1934:

Que el mundo fue y será una porquería
ya lo sé…
(¡En el quinientos seis
y en el dos mil también!).
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublé…
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos
en un merengue
y en un mismo lodo
todos manoseaos…

¡Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor!…
¡Ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador!
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro
que un gran profesor!
No hay aplazaos
ni escalafón,
los inmorales
nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
¡da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón!…

¡Qué falta de respeto, qué atropello
a la razón!
¡Cualquiera es un señor!
¡Cualquiera es un ladrón!
Mezclao con Stavisky va Don Bosco
y “La Mignón”,
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín…
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia
contra un calefón…

¡Siglo veinte, cambalache
problemático y febril!…
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil!
¡Dale nomás!
¡Dale que va!
¡Que allá en el horno
nos vamo a encontrar!
¡No pienses más,
sentate a un lao,
que a nadie importa
si naciste honrao!
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura
o está fuera de la ley…
Cambalache, Dionisio Santos Discépolo

La incertidumbre


*Foto: Ventana en la City, Londres

En el mes de Agosto fui a misa en la Catedral de Barcelona. No soy una persona practicante, en realidad ni siquiera creyente, a mi pesar; pero lo cierto es que una buena homilía y la sensación de comunidad de las iglesias siempre me hacen reflexionar, por lo que debo reconocer que suelo salir “mejor” de lo que entré.
La ocasión era perfecta por el entorno y porque supuse que la homilía de misa de 12 de domingo en una “sede” de semejante importancia no podía estar en manos de un “piernas”, como así fue. El mismísimo Cardenal en persona demostró que para estar en ese puesto los enchufes no funcionan. Hasta este nivel del escalafón la institución es pura meritocracia.
Su Eminencia con gran claridad afrontó un tema para la reflexión: La incertidumbre.
¿Nos hemos acostumbrado a asumir que todo en nuestro entorno es seguro?
Aseguramos nuestras casas, reaseguramos nuestra salud con seguros privados, aseguramos nuestros coches, los colegios de nuestros hijos… como decía el Cardenal contratamos seguros que nos imdemnizan si hace mal tiempo en vacaciones!
¿Es eso la vida?
¿Vivimos de verdad endiosados en un pretencioso mundo sin problemas?
O ¿Son unos parias los que tienen la desgracia de encontrarse una piedra en el camino?
¿Si eres viejo o estás enfermo te conviertes un deshecho inservible a esconder?

El otro día oía a una persona comentar que iba a matricular a su hijo en el método Kung “para ayudarle a prepararse para el estudio”, en otras palabras para intentar evitar un problema de concentración o mala canalización de su energía hacia el trabajo. “Es que su profesora me ha dicho que debe concentrarse más”. El tema no estaría mal, primero si viviésemos en una cultura oriental y segundo si el niño en cuestión no fuese un parvulito de 4 AÑOS!
¿Qué pretende una madre que intenta evitar a su hijo un más que teórico sufrimiento futuro en su potencial mal rendimiento escolar? Asegurar su éxito en la medida de lo posible, que en este caso consiste en comprar una póliza que garantice unas buenas notas. La mayoría los padres modernos persiguen una inútil y perversa carrera de evitar sufrimientos por la que en Caperucita Roja el lobo, debe ser vegetariano.

¿Puede ser alguien maduro sin sufrir, sin enfrentarse a problemas? No.
Los problemas, en su justa medida a cada edad, no son más que parte fundamental del camino a recorrer, parte del esfuerzo que es necesario realizar para ser feliz.
¿Puede ser feliz un niño sin problemas? No.
Desde que el mundo es mundo los niños nacen, a continuación tienen cólicos dolorosos, no duermen por las noches y lloran, tienen pavor cuando alguien extraño los aupa, tienen miedos nocturnos, se angustian pensando que sus padres se pueden morir, se llenan de complejos en la adolescencia, … Esto ocurre desde que el mundo es mundo, son etapas, y aquí estamos todos unos más cuerdos que otros, pero aquí estamos. Quizás tiene que ser así, a medida que la inteligencia camina, los problemas aumentan simplemente porque aunque ya estaban ahí, somos conscientes a medida en que nuestra inteligencia está preparada.

¿Y un adulto? ¿Puede ser feliz un adulto sin problemas? No.
Lo que puede es ser tonto. Por lo que ya tendría el primer problema. (O ser “feliz e indocumentado”, pero eso puede dar de sí como para hacerme otras 50 líneas en este blog)

¿Entonces porqué empeñarnos en rodearnos de “un mundo feliz” y no dejar que las cosas fluyan con naturalidad?
Obviamente no soy partidaria de dejar que la casa arda y vanagloriarme de tener las pelotas de “hacerlo a pelo”, obviamente he contratado un seguro doméstico; pero en la vida en general asumo que los problemas forman parte de mi existencia. Tengo enfermedades, mis hijos tienen cada uno sus “taras” como la mayoría sin importancia, seguramente tendrán sus problemas en el colegio o después… pero todo llegará y cuando llegue, ya veremos. No les voy a robar ninguna etapa pretendiendo asegurar, si es que se puede llamar así, la siguiente.

Hemos vivido unos años de bonanza en los que parecía que nos habíamos comido el mundo, un mundo paradisíaco de trabajo asegurado, de consumo sin límites, de viajes exóticos obligatorios para ser feliz, de colas para comprar IPhones agotados a 300 euros, de puentes en la nieve, de coches cada pocos años, de plusvalías en casas con valor por tu sueldo de 100 años, de caras sin arrugas, de tetas de plástico, de niños con mini todoterrenos eléctricos…Todo la gran mentira de la felicidad enlatada.
¿Y ahora? ¿Qué va a pasar cuando todos estos que creyeron que por fin habían conseguido su paraiso de la seguridad se queden sin trabajo? ¿Qué va a pasar con todos los que pensaron que eso era ser feliz?
¿Va a ser esta en realidad no una crisis financiera provocada por unos miles de hijos de puta que nos han estado robando, sinó una crisis cultural, el final de una civilización tal y como la conocemos?

Ha llegado la realidad a sus vidas, señores, espero que tuviesen en su cartera algo más que dinero.
Y afortunado el que confía en que Dios existe.

Supongo que en en este espacio muerto del veraneo español casi nadie habrá leido la noticia de la agresión a Jesús Neira. Estoy casi segura que de no ser por Isabel, su mujer, una peleona incansable; su caso habría sido como todos, un momento en la zona de sucesos.

Conocí a Jesús hace veinte años, era mi profesor de Teoría del Estado en la Facultad. Un tipo extremandamente inteligente, avanzadísimo para la Universidad de la época y supongo que aún más avanzado para la de hoy. Divertido y generoso como amigo, abría su casa a charlas que duraban hasta la madrugada. Jesús, como ha demostrado, es sobre todo una de esas personas que fundamentalmente es buena gente.
Siempre enseñaba su cicatriz cuello-abdomen, fruto de una operación a vida o muerte que a los 20 años le había cambiado el rumbo a su existencia. Estoy segura de que jamás pensó que un tipejo en la puerta de un hotel de Majadahonda iba a ser de verdad el protagonista.

Muchas veces me he acordado de él en estos últimos años sin contacto, porque debo agradecerle la mayoría de las estructuras de análisis de la realidad política y social que existen en mi cabeza.
El profundo creyente de las “libertades estructuradas”, que desde el conocimiento de las instituciones es capaz de defender Estados y justicias conociendo las “tripas” y realidades políticas. Sin perder la ilusión. Con una ética, como ha probado, a prueba de riesgos personales.
No tengo intención de hacer una necrológica de Jesús que está vivo, pero era necesario explicar mínimamente su perfil para desarrollar mi reflexión posterior.

Recuerdo los juegos de Jesús tirados en el cesped de Somosaguas, en concreto uno muy conocido sobre la culpabilidad en la muerte de una mujer cuyo marido tenía “abandonada”, al cruzar ella un puente en el que sabe que hay un asesino. El ejercicio, que tenía como objetivo hacer discutir a los alumnos sobre la relatividad de la “verdad”, consistía en presentar una trama con personajes relacionados, para decidir cual de ellos era el culpable del crimen. Como en todo, el ejercicio es sobre todo un ejercicio, un análisis de tu análisis que te enseña a ver el poliedro de la justicia relativa.
En la realidad de Jesús, por desgracia, la historia en cierta forma se repite:

Un hombre (Jesús) ve como otro (Antonio) ataca a su mujer, acude en su defensa y el marido se vuelve, lo ataca por la espalda y de un golpe lo tira al suelo. Los servicios de emergencias lo mandan a su casa después de comprobaciones traumatológicas sin darle importancia al golpe recibido en la cabeza. En los siguientes días acude a distintos servicios de hospitales quejándose de fuertes dolores en la cabeza,sin que se le realice ninguna prueba extra dado que el caso aparentemente no reviste gravedad. Jesús es una persona que está medicada por una cardiopatía importante.
Al cuarto día tiene un derrame cerebral. Permanece en coma inducido hasta hoy.

– Jesús: Increpa a Antonio por pegar a su mujer y como consecuencia de ello recibe un fuerte golpe de Antonio, que lo postra en un coma después de unos días. Había acudido a distintos médicos sin conseguir que le realizasen un tac cerebral.
– Antonio: Dice haber ayudado a Jesús al ver que se caía, le preguntó que tal estaba y este contestó que bien. Está a tratamiento psiquiátrico y posiblemente bajo los efectos de alguna droga.
– La mujer de Antonio: Agradece mucho a Jesús su actuación creyendo que estaba siendo maltratada pero se niega a presentar denuncia contra su marido. Su marido nunca la ha maltratado, sólo estaba nervioso por la medicación.
– Los médicos: Atienden a Jesús hasta en 4 ocasiones sin hacerle pruebas a sus lesiones cerebrales a pesar de su condición de cardiópata y sus repetidas visitas a hospitales quejándose de fuertes dolores de cabeza. Finalmente se produce un derrame cerebral el cuarto día.
– El Ministerio/las administraciones: Deciden que Antonio a pesar de sus antecedentes de violencia esté en la calle con un tratamiento que finalmente no controla sus ataques de ira.
– El Ministerio/las administraciones: Creadores de los protocolos médicos que no realizan las pruebas médicas ni en la primera atención de urgencia, ni en las posteriores.

¿Quién es el culpable? ¿Existe un solo culpable?

Lo único que se, es que al igual que en el ejercicio, existen miles de respuestas y ninguna de ellas será completamente correcta. Es evidente que el que da el golpe, es culpable. Pero la mujer que disculpa al animal, también lo es. Los médicos que no hacen las pruebas correctas…el juez de vigilancia de este elemento…
Lo peor del ejercicio, que es la realidad de la vida, es que siempre habrá alguien que piense, aunque no se atreva a decirlo, que el culpable es Jesús.
Por meterse en líos.
Terrible.